Este vídeo es parte de la campaña que Chile realiza para recordar la necesidad de amarnos en todo momento y, que consecuencia puede generar en nosotros y en los otros, él no hacerlo.
Camino de Amor y Paz
¿BUSCAR O PEDIR?
Buscar y pedir son dos actitudes bien diferentes y el
diccionario así lo destaca.
Buscar: Hacer lo necesario para encontrar.
Pedir: Esperar que el otro dé o haga.
Cuando buscamos, colocamos nuestra atención en aquello que
queremos.
Cuando pedimos, la atención está dirigida hacia uno mismo y
en esperar.
Cuando buscamos, nos ocupamos en encontrar aquello que
queremos.
Cuando pedimos, nos preocupamos con “si me van a dar”.
Cuando pedimos, esperamos que el otro decida como llegar.
Cuando buscamos, vemos los obstáculos fuera nuestro e
imaginamos un camino para llegar.
Cuando pedimos, vemos los obstáculos en uno mismo y no conseguimos
imaginar ningún camino.
Cuando buscamos, imaginamos algún camino para llegar porque
sabemos que es lo que queremos.
Cuando pedimos, no imaginamos como llegar a lo que decimos
que queremos, porque en realidad, queremos algo diferente a lo que pedimos.
Cuando buscamos, ponemos en acción nuestra capacidad
creativa en acción.
Cuando pedimos, esperamos que aparezca lo que decimos querer.
¿Buscar ayuda o Pedir Ayuda?
Por los resultados, considero que “causa” mejores
consecuencias “buscar” amarse que “pedir” que lo amen ya sea que estemos de
manera transitoria en este plano material o hayamos regresado al plano
espiritual.
“Ayúdate, y el Cielo
te ayudará.
Es el principio de la
ley del trabajo y, por consiguiente,
de la ley del
progreso, porque el progreso
es hijo del trabajo, y
porque el trabajo
pone en acción las fuerzas
de la inteligencia”. (El Evang. Según Espirit. - Cap xxv –Ítem 2)
“A las necesidades del
cuerpo suceden
las necesidades del
espíritu;
después del alimento
material
hace falta el alimento
espiritual”. (El Evang. Según Espirit. - Cap xxv –Ítem 2)
EL DOLOR ES UNA BENDICION
El párrafo primero del ítem 7 del capítulo 9 del libro
"El Evangelio según el Espiritismo" comienza diciendo: “El dolor es
una bendición que Dios nos envía”.
Conociendo lo que significa un dolor resulta muy extraña esa
frase.
Si recordamos que es lo que nos sucede cuando acercamos
nuestra mano sobre el fuego y de manera descuidada, podremos observar que el
dolor será el aviso para que tomemos la decisión de retirar de inmediato la
mano de ese lugar y evitar que el cuerpo se dañe.
Muchos otros ejemplos semejantes al anterior nos permitirían
observar una respuesta similar ante un hecho que podría dañar la salud del
cuerpo orgánico.
De manera semejante sucede lo mismo con el cuidado de la
salud del cuerpo espiritual.
Cuando ante un problema no sabemos dar la respuesta
equilibrada poniendo en riesgo nuestra salud espiritual surge lo que podremos
llamar “dolor del alma”.
Ese dolor será el aviso necesario para que busquemos
modificar el modo de responder a esa situación
vivida y no perjudicar nuestra salud mental. Pero muchas veces insistimos con
una respuesta que no corresponde o que es insuficiente, con actitudes de apego
a las cosas y a las personas que fueron parte de lo ocurrido. Es entonces que
el dolor del alma se intensifica al punto de sentirnos agotados para continuar
con esa actitud con la que nos estamos haciendo mucho daño y comenzar a pensar
que tal vez habría otra forma de vivir esa situación.
Considero necesario recordar en esos momentos emocionalmente
difíciles la frase: el dolor es una bendición.
Es una bendición, por la oportunidad que se nos presenta
para observar que queremos, que pensamos y que estamos haciendo para estar
envueltos en ese dolor del alma o dolor espiritual que solo puede ser eliminado
a partir de un mayor conocimiento de uno mismo y de un mejor proyecto de vida
que concuerde con la realidad espiritual mas que con nuestras exigencias e
imposiciones.
Esta mirada espiritual de uno mismo, es la que nos puede
ayudar a comprender un poco más que somos seres inteligentes de la creación,
que poblamos el universo fuera de este
mundo material, y que somos alumnos en esta enorme escuela que es el planeta
Tierra, al que hemos venido para tomar consciencia de aquello que hoy nos urge
trabajar con mayor ahínco y mejorar nuestra calidad de vida espiritual.
Al comenzar el día
"Prepara tu armadura para las batallas del dia a dia,
lleva el casco de la esperanza razonada,
el escudo del perdón,
el calzado del servicio,
las armas de la paciencia, la bondad y el entendimiento fraterno,
y la firme actitud de vigilar el propio campo mental"
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